inmaculada rodriguez isep clinic granada

Inmaculada Rodríguez. Psicopedagoga de ISEP Clínic Granada

Hay niños/as que contestan mal a sus padres estas contestaciones pueden ir desde el «no quiero», «no me da la gana», «eres malo/a, tonto/a» hasta otras más subidas de tono.

Son comportamientos que cada vez podemos ver en edades más tempranas, lo que hace que no por ello tengamos que no darle la importancia que precisan, ya que muchos padres les quitan importancia o justifican y comienzan a preocuparse cuando se acerca la adolescencia.

Es un comportamiento que se va consolidando y reforzando por varios motivos en algunos casos es por imitación (padres, hermanos, compañeros o televisión)

La problemática surge cuando las malas contestaciones resultan efectivas para el niño. Por ejemplo, si con esta conducta consigue llamar la atención de sus padres o familiares, en un principo porque les puede parecer «gracioso» que el niño responda así.

CÓMO ACTUAR

Algunas orientaciones para tratar esta conducta pueden ser:

1º Cortad antes las primeras contestaciones

Hay que hacerle entender que no puede responder así. Cuanto antes se corija, mejor. Debemos ser firmes y claros. Mientras se comporte así, no mantendremos conversaciones con ellos. No reirles la gracias, desde que son pequeños. Hay que enseñarles como deberían contestar o reaccionar adecuadamente en las situaciones en las que lo hace.

2º. Sed buen ejemplo

Los niños aprenden por imitación. Por tanto, hay que dar buen ejemplo cuando os relacionéis con los demás miembros de la familia y especialmente con el niño: si no le dais malas contestaciones… probablemente él tampoco. Debéis corregidle o llamarle la atención, pero se puede hacer sin malas formas.

3º Tener empatía

Tenemos que intentar averiguar que le pasa, saber que le molesta, porque está enfadado/a con nosotros y si hay algo en lo que podamos mejorar para que no se sienta así, no achacarlo todo a la preadolescencia…

4º. Evitad que se salga con la suya

Procurad evitar que las malas contestaciones sean una forma de salirse con la suya. Enseñadle que cuando las utiliza, pierde la razón y no consigue lo que quiere.

5º. No le prestéis demasiada atención

Después de haberle dejado claro que no es una forma aceptable de actuar, intentad no prestadle especial atención. Simplemente actuad: por ejemplo, con frases del tipo «ya sabes que cuando respondes mal pierdes la razón y no te atiendo» o similares. Por el contrario, cuando os hable correctamente o exprese sus quejas de manera adecuada, reforzadlo.

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