La fidelidad es uno de los pilares sobre el que se construye la mayoría de las relaciones de pareja. No obstante, no suelen hacerse explícitos los términos y circunstancias que son inadmisibles para cada miembro de la relación. Damos por supuesto que, de acuerdo a costumbres sociales, todos/as entendemos qué comportamientos constituyen una infidelidad. Esta ambigüedad provoca situaciones en las que para la persona traicionada se ha producido una infidelidad, aunque no sea así para la “persona infiel”.

La infidelidad es una de las principales causas de separación en una pareja. Generalmente se entiende por infidelidad el mantener relaciones sexuales con un miembro externo a la relación de pareja. Últimamente, también se habla de infidelidad en relaciones emocionales, o incluso románticas, que pueden producirse fuera de nuestra relación principal. Las nuevas tecnologías facilitan mucho estos nuevos conceptos, ya que amplía la posibilidad de establecer relaciones emocionales, sexuales o con contenido sexual (ya sean vídeos, fotos, chats, etc) y mantiene esta ambigüedad sobre la fidelidad, ya que las relaciones vía Internet se encuentran menos definidas en los límites sociales.

Ante el descubrimiento de una infidelidad por parte de la pareja, la persona traicionada reaccionará a niveles cognitivos, conductuales y emocionales. Uno de los principales síntomas que encontramos son las ideas rumiativas acerca del suceso. Estas ideas pueden llegar a interferir con su funcionamiento diario y puede llevar a cambiar la relación de pareja. Dependiendo de cada uno/a, podemos contar con reacciones agresivas hacia la pareja o la tercera persona. La evitación del sufrimiento puede hacer que la relación se rompa inmediatamente. También puede aparecer una hipervigilancia para asegurar la fidelidad, realización de preguntas para asegurarse de tener hasta el más ínfimo detalle acerca del suceso, y/o comunicación agresiva.

El sufrimiento emocional en la persona traicionada es enorme. Aparece una abrumadora cantidad de emociones y sentimientos en una intensidad que puede desembocar en depresión. También pueden aparecer dificultades para dormir, irritabilidad, ataques de ansiedad, respuestas fisiológicas exageradas ante diferentes estímulos no agresivos, etc.

Ante esta situación, hay parejas que deciden darse una nueva oportunidad. Para establecer un nuevo clima de confianza es importante seguir unas pautas. La superación de esta crisis va a depender de muchos factores: relación previa, tipo de infidelidad, duración, actitud de la pareja, descubrimiento, etc. La terapia de pareja nos puede ayudar a conseguirlo.

Los aspectos relevantes a la hora de superar este tipo de crisis son:

Mantener distancia: Es importante que la persona traicionada se tome un tiempo y espacio para decidir si quiere volver a retomar la relación de pareja.

Sinceridad: Ser lo más sinceros posibles va a ser crucial para la persona traicionada. Para poder aceptar y perdonar necesitan conocer los hechos. No obstante, esto no significa entrar en detalles íntimos y que eviten la posterior confianza.

Romper con la tercera persona

Reestablecer la relación de pareja con una nueva base de confianza

Es importante tener en cuenta que, perdonar y volver a construir la relación va a llevar tiempo y esfuerzo por ambas partes. Acudir a un profesional puede ayudar a controlar ciertas situaciones y que la pareja encuentre un clima donde poder desahogarse y aprender a comunicar sus emociones de forma adecuada.

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