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Rocío Pérez Lobato. Psicóloga de ISEP Clínic Granada

Me siento sólo

Solo, desconectado, ignorado, incomprendido. Son algunas de las palabras que todos hemos usado en alguna ocasión para describir cómo nos sentimos. Esto puede ocurrir por distintos motivos: tras una ruptura sentimental, haber perdido a un ser querido, haber sufrido una gran desilusión… o puede que te sientas así incluso habiendo formado una familia, teniendo ilusiones y sin haber perdido a nadie.

La cuestión es que te invade una sensación de tristeza difícil de explicar. Te sientes desconectado del mundo, como si todo lo que motiva a la gente fuera ajeno a ti y no formaras parte del resto. Muchas veces podemos sentir que sí tenemos gente con la que estar y que estaría dispuesta a escucharnos, pero pensamos que no van a entender lo que pensamos y lo que sentimos porque o bien es demasiado complicado o puede que pensemos que nuestra relación se va a ver perjudicada.

Estar solo es beneficioso a nivel psicológico, ya que nos permite encontrar momentos de tranquilidad para pensar en nosotros mismos, determinar cuáles son nuestras necesidades y hacer valoración sobre nuestras vidas. Muchas veces el crecimiento individual necesita de esos periodos de soledad. Sin embargo, no es lo mismo estar solo que sentirse solo. El sentimiento de soledad no está relacionado con la compañía, ni el número de amigos, vida en pareja o familiares que tengas, sino en cómo te sientes respecto a todo eso. Y cuando la soledad se prolonga, las emociones negativas pueden llegar a ser muy intensas.

¿Por qué puede llegar a deprimirnos tanto la soledad?

Por un lado, es una cuestión biológica. Todos los animales sociales saben que quedarse aislados reduce drásticamente sus probabilidades de sobrevivir y reproducirse, y por eso evitan la soledad. Sentirte solo es como una alarma anticuada. Tu cuerpo te avisa de que alejarte de la sociedad, pone en peligro tu supervivencia y, aunque hoy en día ya no corras el riesgo de morir devorado por un tigre, tu mente empieza a preparase para lo peor, identificando cualquier señal a tu alrededor como una posible amenaza. Es en este caso cuando la soledad puede convertirse en una emoción devastadora, porque la persona que la experimenta siente que siempre estará sola, que la situación no va a cambiar, entrando en un círculo vicioso en el que, al sentirse incapaz de conectar con los demás, pasa más tiempo solo, lo cual incrementa a su vez la dificultad de relacionarse con los demás, proceso que sólo terminará cuando se decida a cortar dicha cadena de pensamientos y comience a intentar relacionarse de nuevo con los demás, buscando grupos de personas que tengan intereses afines.

Por si todo esto fuera poco, nuestra educación también ha reforzado estas creencias irracionales, por ejemplo cuando nos hacen creer y de alguna forma terminamos creyendo que: “si eres malo estarás solo, si te portas mal, nadie estará contigo”. Y también dando por sentado que a cierta edad ya tenemos que habernos casado o formado una familia. De lo contrario parece que seamos bichos raros, y eso todavía añade más presión.

El miedo a la soledad es tan fuerte que nos hace sentir incapaces de valernos por nosotros mismos en este mundo. Que necesitamos tener alguien a nuestro lado para tirar adelante. Lógicamente esto no es cierto, pero la falta de confianza en uno mismo y el miedo a quedarse solo es lo que nos puede llevar a relaciones destinadas al fracaso solo para tener éxito erradicando por lo menos un rato, nuestra soledad.

¿Qué puedo hacer cuando me siento sólo?

Aprender a cambiar tus perspectivas, mejorar tus habilidades sociales y ampliar tu círculo social, y no por redes sociales, donde quedaremos enganchados. Algunos pasos a tener en cuenta son:

  1. Identifica tus pensamientos y acepta tus sentimientos: Te sientes solo y deprimido cuando interpretas pensamientos como “no tengo amigos”, “mi pareja no me entiende” o “todo el mundo es más importante que yo” como algo horrible. Primero, tendré que valorar si la interpretación que estoy haciendo corresponde a la realidad o llevo tanto tiempo pensando así que quizás he distorsionado la forma de verlo. Y por otro lado, no luchar constantemente contra lo que siento. Cuando sentimos algo que no nos gusta, queremos que se vaya a toda costa y pensamos que luchando es la mejor manera de hacerlo. El problema es que cuanto más luche contra ellos, más fácilmente me volverán a invadir. El motivo es que cuanto más te resistes a un pensamiento, más fuerte se hace.

  2. Cuéntale a alguien cómo te sientes: no en foros de internet, sino cara a cara. Lo único que genera distanciamiento es intentar ocultar lo que sientes, no decir lo que sentimos o pensamos.

  3. Practica la meditación: Realizar meditaciones por tiempos cortos de 5 a 10 minutos, nos ayuda a concentrarnos y realizar un equilibrio de nuestras emociones; cerrar los ojos por un momento, respirar profundamente y transportarte hacia tu interior y reflexionar sobre tu vida.

  4. Haz algo por los demás (aunque sea pequeño). Una de las mejores maneras de aliviar la soledad y dejar de pensar en ella es hacer algo por los demás.

  5. Aprende a estar solo: es normal que te sientas solo de vez en cuando. A todos nos ocurre. Incluso aquellas personas que consideras más sociables o extrovertidas han pasado por la soledad. En algún momento u otro, todos nos hemos sentido (o nos sentiremos) incomprendidos, perdidos e ignorados.

  6. Hacer actividades que nos hagan sentir bien: centrarnos en uno mismo significa hacer actividades que realmente nos apetezcan en nuestro tiempo libre y que para nosotros tengan un sentido. Esto permitirá que el sentimiento de soledad pierda intensidad ya que me estoy sintiendo bien estando solo cuando hago algo que tiene un significado para mí. Quizás puedas centrarte más en ti en vez de en el resto, y paradójicamente, el resto, se centrará más en ti.

No rechaces la soledad. No tienes que estar permanentemente contento y feliz, ni ser el que siempre consuela a los demás. Tú también tienes derecho a sentirte triste de vez en cuando, porque esa reflexión te ayudará a volver a coger impulso. Sin embargo, no dejes que esta sensación se prolongue demasiado. Para conseguirlo, aprende a luchar sin resistirte. Sentirte solo es un sentimiento, y no hay ningún sentimiento que dure para siempre. Si crees que esta sensación lleva mucho tiempo contigo y te gustaría cambiarlo, consulta con un profesional, y así evitaremos entrar en el círculo vicioso.

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