inmaculada rodriguez isep clinic granada

 

Inmaculada Rodríguez Sánchez. Psicopedagoga en ISEP Clínic Granada

 

Educar a nuestros niños/as para que sean independientes es una de las prioridades para la mayor parte de los padres, maestros y educadores, pero en ocasiones, somos contradictorios en este proceso, sí queremos que sean niños independientes, pero según para qué cosas y en qué momento.

Y así, en lugar de dejarles hacer algunas cosas, nos anticipamos y pensamos que así evitamos que se dañen, que terminen más rápido o por alguna razón vemos que haciéndolo así,será más cómodo para nosotros, no dando así la posibilidad de que puedan realizarlo por ellos mismos.

Ayudar a tu hijo/a a ser independiente requiere de dos componentes fundamentales: tiempo y paciencia. ¿Pero que significa independencia?, pues entre otras cosas, es dejarle comer solo, que manche y se manche, que se bañe solo y deje el baño inundado de espuma, que camine por la calle sin ir en el carro, aunque eso signifique tardar 20 minutos en recorrer unos metros…Es dejarle que suba, baje, trepe…, pero no olvidando que lo haremos respetando sus ritmos, cosa que a veces resulta incompatible con el ritmo de vida que llevamos, pero que si nos paramos a pensar en la ganancia que obtendremos a la larga, llegaremos a la conclusión de que habrá merecido la pena haber dedicado un poco de nuestro tiempo cada día a ello, en lugar de querer hacerlo todo nosotros a nuestro modo y “a la carrera”, para acabar antes.

Los niños aprenden a ser autónomos a través de pequeñas actividades cotidianas que realizan en casa o en el colegio. Por eso es nuestra misión como padres, educadores., será el reforzarles en primer lugar ,el valor del esfuerzo de esa habilidad, aunque en los primeros intentos no salga del todo bien, para ir convirtiéndose en una rutina bien realizada, desde, guardar, abrochar y desabrochar ropa y zapatos, comer solo, ir al baño, recoger, poner y quitar la mesa, asearse… acciones que harán sentir a los niños que realizándolo solitos y sin ayuda de mamá, papá o los profesores, serán un poco más mayores.

Hay que tenen en cuenta que todos los niños no pueden responder igual a nuestra demanda de independencia, hay que conocer cómo es el niño y cuales son sus capacidades, para ir ajustando nuestra ayuda en la medida justa de sus necesidades, ni más ni menos, y así no solucionarle la tarea cuando sea capaz de realizarla sólo ni dejar de prestársela si en algo aún no llega a saber hacerla. Aunque en este proceso tenemos que ser conscientes de la necesidad de que para llegar a nuestro objetivo tenemos que dar la oportunidad de fallar, acertar, experimentar… adaptándonos siempre a la edad, tipo de tarea y capacidad de cada niño.

Un modo de reconocer cuando dejar a nuestro hijo ser un poco más independiente, es fijarse en aquellas cosas que nuestro hijo/a intenta hacer sólo, o que pide hacerlo por sus propios medios. Una vez lo hayamos identificado, debemos ver si la situación implica o no un peligro evidente para él o ella, y le iremos permitiendo que avance hacia ella paso a paso , esto ayudara a fomentar en ellos una capacidad de superación así como una buena autoestima.

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