La ansiedad es la emoción que supone una activación tanto física como mental, y que se produce cuando hay ciertas circunstancias (propias y/o externas) que no estamos controlando. Ante la ansiedad, nos vemos desbordados e intentamos canalizarla buscando apoyo en elementos externos, tales como la comida, compras o personas.

Aunque la Navidad se supone que es una época de alegría y felicidad, para muchas personas supone un aumento del estrés y la ansiedad diarios. Todos/as tenemos la imagen de unas festividades totalmente perfectas e idílicas. Familia feliz, riendo y disfrutando alrededor de una mesa llena de comida. Sin embargo, esta imagen, no se corresponde con la realidad de muchos/as.

Esta idea tan rígida acerca de cómo debería ser, moldea y cambia nuestros sentimientos acerca de “nuestra” Navidad. Las creencias irracionales acerca de cómo debería ser todo, cómo me debería sentir, cómo debe lucir o cómo se deberían comportar los demás (o incluso nosotros mismos), nos hacen frustrarnos y estresarnos por la forma “tan incorrecta” de pasar las fiestas. Obsesionarnos con la idea de lo correcto nos lleva a perdernos los aspectos positivos que sí se están llevando a cabo.

Hay muchos factores estresantes en los que podemos hacer hincapié para estas fechas. En la terapia psicológica ayudamos a identificar nuestros estresores propios. Esto nos permite adelantarnos a los mismos, buscar estrategias de afrontamiento y tomar decisiones, de forma que podamos sentirnos mejor ante la proximidad de las fiestas.

Estos son algunos de los factores más comunes que pueden estar afectando a nuestras emociones para Navidad:

-Conflictos familiares

-Gastos excesivos

-Aglomeraciones para las compras

-Personas tóxicas

-Enfrentarnos a una pérdida

-Vacaciones de los más pequeños

-Preparar las comidas

-Etc

Es importante recordar, que si aprendemos a manejar nuestros pensamientos, será una gran ventaja en nuestras vidas, en nuestros estado mental y, por supuesto, nuestra salud, en cualquier época del año.